En la mayoría de negocios de Honduras, noviembre y diciembre son los meses de más venta del año. Y casi todos los problemas de esa temporada — quedarse sin producto, quedarse con producto, o quedarse sin efectivo — se originan en decisiones que se toman, o no se toman, en octubre.
1. Proyectá con tus números, no con tu memoria
La base es simple: cuánto vendiste de cada producto en noviembre y diciembre del año pasado. No el total de la tienda, sino por producto, y si se puede, por semana. La memoria siempre exagera lo que se vendió bien y olvida lo que se quedó en bodega.
Con ese dato, ajustá por lo que cambió: productos nuevos, precios distintos, un competidor que abrió o cerró cerca. El resultado es una lista de compra con cantidades, no una intuición.
El error de comprar parejo
No todos los productos suben igual en diciembre. Algunos se triplican y otros ni se mueven. Si aumentás todas las compras el mismo porcentaje, vas a quedarte corto en lo que vuela y largo en lo que no. Revisá la rotación de cada producto antes de decidir.
2. Calculá cuándo pedir
Para cada producto importante, la pregunta es cuántos días tarda tu proveedor en entregarte y cuánto vendés por día en temporada. Con eso sale el punto de reorden: el nivel de inventario en el que tenés que volver a pedir para no quedarte sin producto.
En diciembre los proveedores también se saturan. Si en el año normal te entregan en cinco días, para la temporada conviene calcular con más margen y confirmar las fechas por escrito.
3. La caja: la parte que más negocios subestiman
Comprar inventario para diciembre significa pagar hoy por ventas que vas a cobrar en uno o dos meses. Entre esas dos fechas, el negocio tiene que seguir pagando alquiler, servicios y salarios.
Y en diciembre se suma el pago del décimo tercer mes a tus empleados. Si no lo venís provisionando, ese mes la caja recibe dos golpes al mismo tiempo: la compra de temporada y el aguinaldo. Por eso conviene separarlo desde ahora.
Un ejercicio de 20 minutos
Hacé una tabla con tres columnas — octubre, noviembre y diciembre — y anotá en cada una lo que va a entrar (ventas esperadas, cobros pendientes) y lo que va a salir (compras de temporada, planilla, décimo tercer mes, alquiler, proveedores). Si en algún mes la columna queda negativa, ya sabés cuánto financiamiento o cuánto ajuste de compras necesitás, y lo sabés con dos meses de anticipación.
4. Decidí desde ya qué hacer con lo que no se venda
Todo lo que se compra para la temporada y no se vende antes del 31 de diciembre se convierte en inventario lento en enero. Conviene decidir hoy qué productos son de temporada pura — y por lo tanto tienen que liquidarse antes de fin de año — y cuáles se pueden seguir vendiendo después.
Una regla práctica: si un producto de temporada no ha rotado la mitad de lo comprado para mediados de diciembre, ese es el momento de moverlo con una promoción, no en enero.
5. Que tu sistema aguante la temporada
Más venta significa más facturas. Revisá que tu rango de correlativos y la fecha límite de tu CAI te alcancen hasta enero; te explicamos cómo hacer esa cuenta en esta guía. Y si vas a vender por WhatsApp, actualizá tu catálogo digital con lo que realmente vas a tener disponible.
El punto de fondo
Una buena temporada no depende de adivinar. Depende de tener a mano lo que vendiste el año pasado, lo que tenés hoy en bodega y lo que vas a cobrar en los próximos meses. Cuando esos tres datos viven en el mismo sistema, la planificación de diciembre toma una tarde. En el inventario de KODDIX cada venta descuenta existencias y alimenta el kardex en el momento.
Este artículo es informativo y no constituye asesoría fiscal ni laboral. Las fechas, montos y tratamientos aplicables a tu caso deben confirmarse con el SAR, la Secretaría de Trabajo o tu contador.
